A nuestros
primeros clientes Claudia y Facundo, a los clientes con los que
pasamos unas tardes inolvidables Andrea, Marcelo, Geo y Bruno, a
todos los que nos visitaron y apenas si podíamos atender porque
siempre había algo para hacer.
A la gente
de Sierra que nos hacen sentir como si siempre hubiésemos vivido en
este paraíso, a los vecinos del Golf, al matrimonio de Don Quijote, a
las chicas de la panadería, a Ricardo, a Héctor, a Sergio, a la
gente que nos atiende en lo de Peter, a Pepe que está a nuestra
disposición desde el inicio, que aparte de arreglar el parque nos
resuelve problemas y muy en especial a nuestros nuevos amigos y
vecinos, Belén y Santiago que, entre muchas cosas nos prenden la
salamandra para que al llegar estemos calentitos.
En fin, a
los que vinieron y a los que todavía no lo hicieron, a los que nos
entendieron y a los que no lo hicieron, a los que nos animaron en
especial a nuestras queridas y amadas hijas, Manuela y Paulina porque
se bancaron ¡todo!. |
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